¿"ERKE, CHARANGO Y BOMBO"?

¿QUÉ ENTENDEMOS POR INSTRUMENTOS FOLKLORICOS?
(por Gabriel Andrés Moruga – Lanús, ARGENTINA)

¿¿¿A qué podemos llamar un instrumento folklórico???
¿Sencillamente por su origen etnográfico?
Entonces:
¿El violín de Don Sixto Palavecino no es un instrumento folklórico?
sin embargo, cuando suena su violín, como dice la canción de León Gieco:

“Don Sixto Palavecino

gato escondido de amor
cuando escucho tu violín
Santiago es como una flor ”

O la misma guitarra, siendo de origen español, se usa en todo el folklore argentino prácticamente. La guitarra, a pesar de su origen español, ha sido y es la gran compañera del gaucho en su vida.
¡O el bandoneón! Un instrumento que nació para acompañar los funerales en Alemania (ya que no se podía trasladar un órgano en el acompañamiento fúnebre, optaron por algo maniobrable). Hoy acompaña a nuestra música folklórica y cuando escucho el bandoneón de Daniel Vedia se me viene toda la Puna y la Quebrada encima.
Entonces, cómo puede ser que un instrumento no folklórico como es el violín sea un emblema de la chacarera en Santiago del Estero, o que la guitarra de Don Atahualpa Yupanqui haya difundido e introducido el folklore en la Ciudad de Buenos Aires. O más aún, que un instrumento germánico como el bandoneón reproduzca con sentimientos y pasión la Cueca o el Bailecito Norteño???

“Él jujeño Daniel Vedia (bandoneón), él santiagueño Don Sixto Palavecino (violín) y él bonaerense Don Atahualpa Yupanqui (guitarra)”


Desde el punto de vista académico o de su origen estos instrumentos obviamente no son folklóricos, pero desde el punto de visto de su uso sí lo son. Algunos dicen que son instrumentos de apropiación folklórica.
Y la apropiación folklórica puede ir más lejos aún.
A continuación cuento brevemente la introducción del libro de Rubén Pérez Bugallo:
“CATÁLOGO ILUSTRADO DE INSTRUMENTOS MUSICALES ARGENTINOS”.

Cuando a Edmundo Zaldívar los directivos de Radio el Mundo le pidieron un tema con aire norteño, se basó en el huayno boliviano. Pero este tema no era Pentatónico, salvo en su introducción. Y entre los títulos que barajó para este tema fue el de “El Humahuaqueño”, no porque la conociera a Humahuaca, sino porque ese nombre le recordaba el carnaval y demás, por las conversaciones de su padre con Don Ricardo Rojas. Finalmente el tema se tituló “El Humahuaqueño” y fue identificado como “carnavalito”. Lo estrenó Élida Lacroix en la misma radio. Poco después, Juaquín Pérez Fernández lo llevó a dar la vuelta al mundo formando parte de la música de su ballet. A estas alturas es imposible convencer al público que “Erke, Charango y Bombo” es una combinación tan insólita como absolutamente inexistente. Todo nació en la inspiración y fantasía de un compositor afortunado.


Entonces aquí nuevamente la apropiación folklórica convirtió un tema compuesto a cientos de kilómetros de Jujuy por una persona que no lo conocía, como uno de sus Himnos. Y no sólo eso, hizo creer al público (y aun lo creen muchos) que el Erke, Charango y Bombo van a la par.
El tema no se pensó como un huayno (o carnavalito como la mayoría lo conocen), pero el público lo tomó como tal.
Entonces mis conclusiones finales son las siguientes:

  • El violín, bandoneón, o cualquier otro instrumento que se use o usara para interpretar folklore, son instrumentos folklóricos. No solo por su uso en el folklore sino por la aceptación popular a la hora de pensar en el folklore. La adopción de elementos folklóricos por parte del pueblo es parte del proceso histórico que va tiñendo el devenir popular, el cual va marcando a fuego los nuevas manifestaciones y así se van sucediendo, una tras otras, y van conformándose en elementos del folklore. Eso en mi humilde opinión, la elección del pueblo, es lo que importa y no su origen.
  • Lo mismo pasa pero a la inversa, un instrumento como nuestro charanguito que no hasta hace mucho se lo tenia encasillado (desde mi punto de vista porteño) en la música norteña como acompañamiento hoy en día no solo se lo encuentra en todo el folklore argentino y en una Peña es tan normal ver un charango como una guitarra, hasta la ejecución de música clásica, celta, tango, etc etc.
Como hubo una evolución de los instrumentos clásicos al folklore (si, me doy el atrevimiento de decirle evolución porque el folklore tiene la misma importancia y nivel que la música clásica o cualquier otra), así mismo hay una evolución de los instrumentos folklóricos a otros ritmos y horizontes, obviamente nunca olvidándose ORGULLOSAMENTE de su origen por lo que se los oye, ejecutando los ritmos que los vieron nacer. Y más sencillamente, redondeando el tema, digo:

"MIENTRAS SIENTA MUSICA FOLKLORICA EJECUTADA CON

UN INSTRUMENTO Y NO PUEDA CONTENERME DE BAILARLA.
ESE, SENCILLAMENTE, “ES UN INSTRUMENTO FOLKLORICO”


Gabriel Andrés Moruga
gmoruga.charango@yahoo.com.ar

Texto basado en:
Las enseñanzas del Profesor Santiago Bonacina en las largas horas del Taller de Danzas Folklóricas del Centro Cultural del Sur.
Las experiencias que viví al empezar a bailar y escuchar folklore, y que sigo viviendo y sintiendo cada vez que bailo y/o escucho y/o interpreto música folklórica.
Introducción del libro de Rubén Pérez Bugallo “CATÁLOGO ILUSTRADO DE INSTRUMENTOS MUSCALES ARGENTINOS”
Lo que Jujuy me marco y marca cada vez que lo visito.